La caja fuerte es lo que menos se mira de una casa. Se empot
La caja fuerte es lo que menos se mira de una casa. Se empotra, se llena y se olvida.
Hasta el día que no abre, que suele ser justo cuando hace falta el pasaporte o una escritura. En una vivienda de la Avenida de Almoradí, en Dolores, llevaban cuatro años sin tocar las pilas y el teclado se paró un sábado.
Con las cerraduras para cajas fuertes electrónicas pasa mucho. Avisan, pero avisan bajito, y cuando se paran lo hacen en el peor momento.
Se abrió sin taladrar.
Lo que recomiendo a todo el mundo es cambiar las pilas por calendario, en enero, y no cuando fallen. Cuesta poco y evita el disgusto entero.
Y guarda el código en un sitio que no sea la propia caja, que parece obvio y me he encontrado la combinación pegada por dentro de la puerta más de una vez.
Y si es de las empotradas en pared, mira también el marco: con la humedad de la huerta, el cerco se mueve y la puerta acaba rozando.
Como cerrajero en Almoradí atiendo bastantes al año por toda la comarca.